Los grandes inversores internacionales ya se han mentalizado de que 2017 va a ser complicado. Según el estudio que han realizado PwC y Urban Land Institute, los principales agentes del sector inmobiliario europeo están convencidos de que el año va a estar marcado por un menor crecimiento económico y unas rentabilidades más bajas que las cosechadas en años anteriores. Toda una señal de que, tras varios ejercicios de subidas, el real estate se está metiendo de lleno en un periodo de estabilidad.

Pero la vuelta a la normalidad no es el único escollo que deben salvar las carteras del capital institucional: los próximos meses estarán marcados por incertidumbres que afectarán a la economía, la política y la sociedad, y que restarán buena parte del atractivo del ladrillo europeo.

Eso mismo es lo que asegura el estudio ‘Tendencias del mercado inmobiliario europeo’, que sostiene que las expectativas de rentabilidad del sector inmobiliario en Europa se van a moderar después de varios años de un dinamismo que califica de extraordinario.

“Parece confirmarse que el sector inmobiliario europeo se está asentando. En 2017 no vamos a ver unas rentabilidades tan altas como las registradas entre 2014 y 2016 porque la normalidad se ha instalado en el mercado y las incertidumbres van a pesar sobre las inversiones”, opina Antonio Sánchez Recio, socio de PwC.

De acuerdo con el estudio, uno de cada tres expertos cree que el retorno de sus activos será menor en los próximos 12 meses y más de la mitad de los encuestados reconoce que será muy difícil mejorar las rentabilidades alcanzadas durante el año pasado.

Es más, los grandes inversores dan por hecho que las rentas tan solo subirán en algunas ciudades europeas a lo largo de este ejercicio. Según la encuesta, solo 10 de las 30 urbes más atractivas para la inversión inmobiliaria vivirán un incremento, mientras que dos sufrirán caídas (Londres y Moscú) y en las demás las rentas no sufrirán cambios. Entre las ciudades ‘ganadoras’ se encuentran Madrid y Barcelona, que ocupan los puestos tres y siete, respectivamente, aunque el ranking está dominado por las alemanas Berlín y Munich. En la lista también están Fráncfort, Hamburgo, Dublín, Ámsterdam, Lisboa y Copenhague.

Por si fuera poco, a este contexto se une un mercado inmobiliario marcado por la escasez de activos de calidad y por la creciente sensación de que los activos que quedan disponibles en el mercado están sobrevalorados, según el 60% de los encuestados.

“En este entorno de preocupación por el riesgo, muchos inversores están claramente preparados para sacrificar algo de rentabilidad. Y se intensifica la importancia de la gestión de los activos como elemento clave para gestionar el rendimiento y el riesgo, el menor apetito hacia la promoción inmobiliaria y un mayor interés por aquellos activos que generan ingresos más estables”, agrega Rafael Bou, socio responsable de real estate de PwC.

A pesar de que la cautela se está imponiendo en el mercado y de que no se esperan grandes operaciones, Bou insiste en que «el sector inmobiliario europeo sigue siendo muy atractivo entre los inversores por las escasas alternativas que hay. No olvidamos que sigue existiendo mucha liquidez y que productos como los bonos no están atravesando su mejor momento”.

Los activos alternativos, el salvavidas. El informe también deja claro que muchos inversores no se resignan a obtener unas rentabilidades austeras, por lo que están poniendo en su radar los llamados activos inmobiliarios alternativos, como pueden ser las residencias de estudiantes o los hoteles . (fuente Idealista/news)